Argentina recolecta más impuestos que la mayoría de los países en desarrollo – que compiten para recibir inversiones bajando gravámenes y gasto público – pero menos que los países desarrollados, que necesitan ingresos para sostener erogaciones de Estados más eficientes.

La carga impositiva resulta levemente menor que las de los países con más tributos, como Dinamarca (50,9%), Francia (45,2%) y Bélgica (44,7%). Sin embargo la contraprestación que recibe el contribuyente en términos de servicios que provee el Estado es de bajísima calidad. La brecha que resulta de “altos impuestos/baja contraprestación” no sólo es de difícil cálculo en términos de disminución de calidad de vida, sino que también es insostenible y nos enfrenta a una próxima crisis del sector privado.

Un informe conjunto elaborado por el Banco Mundial y PWC (Paying Taxes 2018) declara a Argentina como el 2° país en donde más impuestos se pagan, sólo superado por las Islas africanas de Comoras. Ver Informe completo

Mientras que en Chile es del 33%, en Uruguay es del 41,80% y en Brasil del 68,40%, el índice en Argentina asciende al insostenible 106%, considerando las innumerables tributaciones -nacionales, provinciales y municipales- y las cargas sociales de los empleados en relación de dependencia.